Memoria

Es la quinta taza de té
y su nombre no se apaga.
Es el sexto poema
y su nombre no se olvida.
¿Qué hacer cuando
una huella marcada a fuego
no se borra?
Un roce de tu piel,
una mirada profunda.
Mis voces son menos malditas
que tu recuerdo;
las primeras mueren en mi cuerpo
pero tu recuerdo
queda vagando en el alma.

Gabriela Requino

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