La marca en la pared

“La marca en la pared”, cuento de Virginia Woolf, publicado por primera vez en 1917.

Comenzando por el título, juzgándolo a primera vista, no me resultó nada sugerente, no logre encontrar un indicio que me revelara alguna idea con la cual anticiparme al desarrollo del texto. Luego de varias lecturas y al sumergirme por completo en cada párrafo del texto en sí, descifrando lentamente los temas principales tan bien encriptados en ingeniosas metáforas e ironías (que creo solo Woolf puede lograr), comprendí y di cuenta del enorme error cometido al subestimar dicho título ya que, detrás de la simpleza del mismo, se esconde una gran variedad de temas de una importante complejidad, profundidad y fuerza.
La obra comienza con una narradora protagonista relatando, en un monologo interior, su experiencia al descubrir una marca en la pared, hasta allí nada fuera de lo común. Desde ese momento, y durante el transcurso de toda la trama, la narradora se va a cuestionar sobre el origen y procedencia de la misma; entrando paralelamente y en contrapunto en una profunda reflexión sobre múltiples pensamientos, ideas, fantasías y temas que, en principio, parecen no tener conexión ni coherencia alguna entre sí, pero que luego se van complejizando, y transformándose en piezas que encajan perfectamente dando lugar a un texto de gran fuerza y cuerpo, que se centra en tres criticas principales y fuertes al contexto social vivido en aquella época: la crítica al patriarcado, a la opresión de la mujer; una crítica a los roles jerárquicos, a las normas, a la herencia de costumbres y estereotipos y por último, al pensamiento absoluto, verdadero e impuesto, cuestionamiento a la realidad verdadera de las cosas.
La primer crítica es dirigida al orden patriarcal que regía en la sociedad, en el cual se llevaba a cabo una marcada opresión social de la mujer, quien se encontraba excluida de cualquier actividad social, quedando relegada solamente a las tareas del hogar y a la “reproducción” de mano de obra (en la clase baja) o profesional (clase alta). Una de los párrafos que captó mi atención y que fue clave a la hora de descifrar la crítica fue el siguiente:
“Hubiera podido levantarme, pero si me levantaba y la miraba, había diez probabilidades contra una de que no supiera averiguarlo con certeza; debido a que, cuando se hace una cosa, una nunca sabe cómo ocurrió.”
A partir de allí me surgió una pregunta disparadora y que me serviría de ayuda en la comprensión de los demás temas: ¿Por qué no levantarse y descubrir que era la marca? La respuesta estaba a la vista, me puse a pensar y a ponerme, de algún modo, en el lugar de una mujer en tal contexto y la respuesta apareció rápidamente: no serviría de nada el esfuerzo de descubrir el acertijo de la marca si sus palabras carecerían totalmente de todo valor y no serían tomadas en cuenta. Aunque se tomara el esfuerzo de acercarse hasta allí y descubrirlo o quizás no, no tendría importancia. Este pasaje denota que el valor único que regía socialmente era el de la palabra masculina.
Otros sub-temas derivados de este principal, fueron la imagen de la mujer impuesta, y el seguir con los estereotipos marcados denominados socialmente correctos. La narradora remarca la necesidad de terminar con ese reprimir el propio ser por no contradecir lo impuesto, para soltar quienes verdaderamente son; comenzar a ver a las personas más allá del cuerpo y por medio de la mirada reconocer que todos son diferentes y únicos. Critica la superficialidad de la sociedad:
El último aspecto en cuestión, y creo que es el más importante porque engloba las anteriores para terminar por realizar un cierre perfecto, va dirigida al conocimiento absoluto, verdadero e impuesto que bloquea e impide la posibilidad de cada uno, especialmente de la mujer, de explotar la capacidad de pensar y elaborar pensamientos propios, por seguir el pensamiento de otros: “Cada uno sigue a alguien, tal es la filosofía de Whitaker”.
Y es ahí donde entra en juego nuevamente la pregunta que me realice anteriormente ¿Por qué no descubrir que es la marca?, pero esta vez con un nuevo sentido:
“No, no, nada está demostrado, nada se sabe. Y si ahora me levantara, en este mismo instante, y comprobara que la marca en la pared es realmente -¿qué voy a decir?- (…)¿qué ganaría, yo, con ello? ¿Conocimientos? ¿Más posibilidades de elaborar hipótesis? Sentada, soy tan capaz de pensar como en pie. ¿Y qué es el conocimiento? ¿Qué son nuestros hombres eruditos sino los descendientes de brujas y ermitaños que vivían agachados en cuevas y bosques, cociendo hierbas e interrogando a ratones campestres, y consignando el lenguaje de las estrellas? Y además menos honores les rendimos, a medida que nuestras supersticiones menguan, y que nuestro respeto por la belleza y la salud de la mente aumenta…”
Y otra vez la respuesta, no ganaría nada con descubrir el qué es la marca si todos los conocimientos ya están establecidos como absolutos y verdaderos. Y además nota que tampoco valdría la pena ya que al fin de cuentas no se puede dar fe de la veracidad ni origen de los mismos, ya que están en constante cambio y van perdiendo credibilidad modificándose a lo largo del tiempo. Es por eso que expresa una fuerte crítica a los profesionales, eruditos y demás por dar por sentado conocimientos que nunca van a ser comprobados.
Seguido a esto expresa el anhelo de encontrar un lugar en el cual pueda explotar su capacidad de pensar libremente, sin tener que amoldarse a normas, modos de pensar, donde no se la juzgue ni la critique por el resultado de su pensamiento; donde no existan roles y ni realidades ni conocimientos impuestos; esto lo reitera en varios momentos.
El texto, en mi opinión, llega a su máximo esplendor cuando realiza una contundente comparación entre Whitaker y la marca en la pared; y es ahí donde el uso de la metáfora cambia completamente el sentido de la obra, esclareciendo aún más el mensaje:
“Whitaker sabe, y tú deja, la naturaleza aconseja, que esto te consuele en vez de enfurecerte; y si no puedes quedar consolada, si tienes que destruir esta hora de paz, piensa en la marca en la pared.”
Whitaker es quien representa todas las críticas antes expresadas; y como un enemigo antagónico, la marca en la pared es quien lo enfrenta, representando (con lo cual quede fascinada al descubrirlo) la posibilidad de pensar, de salir de ese contexto, de romper imposiciones, es la “herramienta liberadora”, el pensamiento. A mi entender, lo que quiere decir la autora, en un mensaje alentador y esperanzador, es que si bien hay un orden social predominante, se debe tener en cuenta que una cuenta que cada una cuenta con el poder de pensar, el cual de ningún modo puede ser impuesto o eliminado ya que es propio de cada una, y puede ser utilizado como forma de revelarse contra lo establecido. Propone una posición de resistencia, generar cambios, manifestarse a través del pensamiento; es por eso que invita a pensar en la mancha en la pared.
Finalmente, en un cierre en mi opinión perfecto, la narradora, en el momento auge de creación de pensamientos es interrumpida y “devuelta a la realidad” no casualmente, por un hombre, el cual le revela que la marca en la pared es tan sólo un caracol, derrumbando todo lo construido y recordándole, la situación en la que vive, una actualidad de conflictos de pensamientos impuestos de roles sociales, etc.; todo exclusivamente producto del rígido orden social masculino.
Pero aunque el misterio de la marca fue resuelto, creo que al final de la obra se demuestra que no era ese el punto, no importaba descubrir qué era la marca en la pared, no importaba cuál era su forma, tamaño, color, aspecto, si fue producto de un clavo, de la suciedad o lo que fuere; lo importante era pensar en qué era la marca en la pared; lo cual no es sinónimo de lo anterior. Pensar en qué era resultaba ser aún más importante que descubrirlo. Lo importante realmente era el hecho de pensar, demostrar que cada persona cuenta con la capacidad de hacerlo y que esa acción es aún más que una acción, es una herramienta, un arma ideológica de la cual puede hacerse uso para obtener la verdadera libertad.
Abrir la mente y poner a trabajar la creatividad del pensamiento, ser capaz de elaborar pensamientos propios, ser verdaderamente libre de hacerlo. Romper un esquema, un orden, normas y conocimientos sociales impuestos con solo el hecho de pensar, abrir los ojos y hacer notar que es lo único real y propio en la vida y que no puede ser impuesto, manipulado ni quitado si se tiene conciencia de ello. Usar el pensamiento como arma liberadora.
Como conclusión puedo decir que, en mi opinión, “la marca en la pared” es un exquisito texto repleto de múltiples temas con una gran una profundidad, que ponen en marcha la capacidad de pensar y que una vez comprendido da placer releerlo una y otra vez, ya que en cada oportunidad surgen casi mágicamente nuevas ideas y nuevos puntos de vista a analizar.
Por último, creo que no solamente es aplicable al tema del feminismo, sino también al pensamiento y modo de pensar en general de la sociedad, es un texto que invita a despertar y explorar la capacidad de pensar y la creatividad que cada uno tiene escondida u oprimida dentro de sí por culpa de una sociedad que pretende tener todo impuesto, que cree tener todo dicho y donde es más importante la creación de nuevos conocimientos para adulaciones vacías populares y en masas que por solo hecho de tener una voz propia y por explotar dicha capacidad.
Esta es mi interpretación sobre el texto “La marca en la pared”, pero como dice la misma autora “nada está demostrado, nada se sabe”, así que cada quien descubrirá al leerlo, su propia interpretación de la marca en la pared.

 

Gabriela Requino

Spread the love
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *