El cubo Rubik y la teoría de que somos una raza de imbéciles

En el año 1974 el escultor, arquitecto y diseñador de artes gráficas Erno Rubik crea el juguete más vendido de la historia de la humanidad: el cubo mágico o cubo de Rubik en honor a su creador.
Erno es húngaro de nacimiento y su creación lleva vendido más de 350 millones de ejemplares al día de hoy.
No fue hasta el año 1980 que el Ideal Toy Corp pone en circulación el cubo en su versión original y más conocida: el cubo de 3 x 3. Posteriormente se crearon algunas variantes multiplicando la cantidad de esterillas llegando a generar cubos en tres dimensiones pero en todas las variantes la solución es la misma: con una serie de algoritmos el cubo se resuelve de manera sencilla y divertida lo que hace que el juego sea una distracción y ejercicio del cerebro al mismo tiempo.
Una profesor de matemáticas jubilado y Londonense, el señor David Singmaster, ideo una notación matemática para resolver el jodido cubo y ayudo a los simples mortales a que puedan dar con el armado del mismo. Su técnica consta de siete pasos adaptables a los que se inician en el armado del cubo, técnica que le hubiera sido de mucha ayuda a Erno ya que tardó casi un mes en resover su propio invento.
En marzo de 1981 a un año del lanzamiento del cubo, la organización Guinness de record mundiales organiza una competencia de armado de cubos mágicos en Alemania. Jury Froeschl, nativo de Múnich, se queda con el primer lugar y lo que sería el primer récord del mundo con un tiempo de 38 segundos.
Al año siguiente en Budapest , lugar donde nació Erno, se da lugar al primer torneo de speedcubing. El ganador fue un vietnamita radicado en Los Angeles, Mihn Thai, y se clavo un tiempo de 22.9 segundos.
El último récord que se registra a la fecha es de un muchacho australiano, Feliks Zemdegs, con un impactante tiempo de 4.22 segundo, veintisiete segundos menos que el primer récord registrado.
Durante casi cuarenta años el humano busco de forma incansable la manera de resolver el cubo en el menor tiempo posible. La teoría es que si seguimos a este paso no va a pasar mucho tiempo para que uno de estos adolescentes anormales establezca un recor de milésimas de segundo. ¿Que va a pasar cuando los 4 segundos de Feliks se conviertan en 3, y luego en 2? ¿Cuando alguien ponga el marcador en milésimas de segundos?
Sucederá lo inevitable. Vamos a llegar a lo que estamos acostumbrados como raza: la extinción. Se va a extinguir el cubo de Rubik como venimos eliminando todo a nuestro paso desde que el mundo es mundo. Porque somos una raza de imbéciles, egoístas y mezquinos buscando ver quien tiene la verga más grande, quien asesina más elefantes, quien mata al ultimo koala. Para desacelerar el proceso de extinción se crearon nuevos cubos y nuevas maneras de resolverlos: con lo ojos vendados, de a una sola mano, con los pies, con la punta del glande y sin eyacular. Pero va a ser inútil, porque somos una raza de imbéciles.
Cuando será el día en que nos iluminemos y alguien diga:

-usted jovencito, usted que tuvo que sacrificar sus épocas de autosatisfacción sexual para armar el cubo mágico en cuestión de milésimas de segundo, venga y ponga su genialidad al servicio de la humanidad. Invente la vacuna contra el sida, encuentre la cura del Alzheimer.

Pero somos una raza de imbéciles y nuestro destino es inevitable: hoy día se invierte más del doble en cuestiones para embellecer los cuerpos de las mujer y erectar los penes de los hombres que en la cura del mal de Alzheimer. De acá a unos años tendremos ancianas con tetas grandes y viejos con penes duros pero ninguno recordará para que sirve.

Rodrigo Acttis

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