Oliveros: la locura como derecho de todos.

(Para ver la película hace click sobre la imagen)

La película “Oliveros” es un film independiente, filmada en 2013 y que surge en el área cultural de la Colonia Psiquiátrica de Oliveros, producida por Eugenia Mayoraz, la productora general y Osvaldo Ferrari, asistente de producción.
La historia transcurre entre un pueblo de la provincia de Santa Fe, Oliveros, y una colonia psiquiátrica del lugar. En el film, la ficción se mezcla con la realidad ya que la historia ficcional se va relatando en contraposición con el detrás de escena en donde los participantes van contando como es su vida cotidiana y como fue la experiencia de participar en una película.
La historia comienza con un grupo de niños que buscan un lugar propio donde ser y donde encontrarse a ellos mismos lejos de la mirada de los adultos. Estos encuentran una tapera abandonada. Pronto surge el encuentro con un grupo de pacientes de la colonia psiquiátrica que buscan el mismo fin que los niños: hacerse de un mínimo espacio de autonomía y libertad por fuera del control externo. El vínculo construido entre los niños y los pacientes vendrá a desmoronar los prejuicios que hacen olvidar cuan personas con derechos son los “locos” y los niños.
Uno de los propósitos predominantes de la película, a mi entender, es transformar el pensamiento de la población con respecto a los pacientes de la colonia y unir tanto los habitantes del pueblo (con destaque de los niños) y los integrantes que habita el Hospital. Por otra parte busca ser un disparador que coloque en la agenda la discusión y el debate que propone la nueva ley de salud mental nacional 26.657 sancionada en el año 2010 la cual prevé, entre otras cosas, que para el año 2020 los manicomios dejen de existir tal cual hoy los conocemos. Ademas la ley busca la humanización del paciente garantizándole una serie de derechos que lo acerca cada vez mas a ser considerado un sujeto de derechos.
También, en la película, se puede ver la negativización y el rechazo que hay por parte de la sociedad hacia la locura. El pueblo representa a la sociedad en general en donde toda conducta fuera de lo considerado “normal” es juzgado, dejado de lado y catalogado como peligroso y es allí donde se lo considera que debe estar aislado de los “normales” como protección propia o como impedimento para alterar ese orden normal instalado en la sociedad.
“Lo peor que se le puede hacer a un ser humano es dejarlo acá encerrado, como una encomienda. O te dan el alta o te volvés loco.” Cuenta una de las pacientes y participante de la película.
El manicomio es una cárcel sin tiempo, en la cual se instala a una persona a un ritmo de vida que lo aleja de toda autonomía, derecho y privacidad. Dejan de tener vida propia para ser un número más. Son olvidados y desterrados catalogados como peligro cuando en realidad es un sujeto que necesita ser entendido y aceptado con sus diferencias.
Por último, otro de los aspectos a destacar es la participación de los niños en la película. La inocencia de estos, con el paso del tiempo, se ve corrompida por los adultos ya que son estos últimos los que les contagian los prejuicios y los miedos acerca de las personas que habitan los manicomios, entre otras cosas.
Es de suma importancia el quite de vendas a los niños incorporándolos a un proyecto donde se puedan relacionar con la verdadera situación de ese otro al que les hicieron creer que era enemigo o un peligro.
“Los pacientes tienen energía negativa y los niños energía positiva y cuando nos encontramos para filmar la película, esa energía negativa se reconvirtió en positiva”. Cuenta una de los pacientes.
Los niños, a lo largo del film, dieron cuenta que eso que les marcaron y les dijeron, la mayoría del tiempo, no existía y que la realidad es que los pacientes que se encuentran en el manicomio, son personas como ellos que merecen el mismo respeto y la misma importancia.
Los niños dejaron entrever sus pensamientos sin prejuicios a lo largo del registro documental. Expresaron que les gustaría que la ficción pueda hacerse realidad y pudieran seguir con la relación de amistad que se había forjado durante el rodaje.
En mi opinión, es destacable como se mostró ese paralelo entre niños y las personas del manicomio en donde los primeros dan cuenta que lo malo que sus padres le habían comentado de los “locos” no era así, sino que estos eran personas igual a ellos. Este es el principio de un cambio paradigmático; es en los niños donde comienza el cambio. Si se les muestra la realidad desde un primer momento, se esta formando a sujetos que respeten y vean al otro como un igual y no como a un “loco” a quien deben tener miedo, rechazo o desinterés.
En conclusión, esta película refleja la situación actual de los pacientes psiquiátricos y la realidad del manicomio en donde los pacientes no son tratados como sujetos de derechos sino como un numero mas. No tienen un lugar donde ser y donde tener autonomía y derecho de tener algo propio y privacidad.

La participación de los niños deja en claro que el cambio paradigmático comienza desde la edad temprana descontaminándolos del prejuicio de la sociedad hacia los pacientes psiquiátricos, donde empiecen a ver y a transmitir de grandes que los “locos” son y deben ser tratados como un sujeto de derecho como ellos.
“Los locos y los niños” como comienzan varios de dichos populares que varias veces decimos sin dar cuenta la igualdad que existe entre ellos con respecto a la inocencia, subestimación y la desvalorización que se les da olvidando que también son sujetos de derecho. Esto se refleja durante todo el film y creo que es el argumento principal. Buscan su lugar propio donde sentirse que son escuchados y valorados; un lugar propio donde ser.
Es una película para disfrutar de cada segundo transcurrido y seguramente marca un antes y un después en quien la mira. Mi deseo y seguramente el de todo aquel que la mira, es que este film, con todas estas ricas historias contadas, se extienda y sea vista por la mayor cantidad de personas posibles.

Gabriela Requino

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