Historieta Nacional: Entrevista a Roberto Fontanarrosa

Rosarino de nacimiento y canalla de corazón, “el negro” supo conjugar durante casi cuatro décadas de trabajo en distintos medios gráficos del país, calidad y masividad. Desde su debut profesional en el humorismo gráfico en 1968, hasta su consagración como uno de los más originales historietistas argentinos contemporáneos, sus viñetas y chistes siguen tan vigentes como siempre. Lo mismo ocurre con los libros que llevan su firma, de una notable riqueza literaria. En esta faceta, sin nunca dejar de lado el fútbol, transitó diversos géneros desarrollando a la vez un estilo personal y reconocido.
Y es que los grandes de verdad nunca se van del todo. A once años de su deceso, transcribimos a modo de homenaje la primera entrega de una entrevista que nos fuera concedida una lejana tarde de 1994 en su estudio del barrio Alberdi.

-Contanos sobre tu trabajo, ¿cómo y cuando te iniciaste en la historieta? ¿Qué edad tenías?
-En la historieta yo me inicié de muy chico porque este es un trabajo que se aprende copiando y supongo que desde que estaba en la escuela primaria leía muchas historietas. Para mí era realmente una cosa muy entretenida, muy divertida. A raíz de eso, la intención mía era repetirlo, ya no leyendo sino haciéndolo.
Empecé haciendo historietas fundamentalmente serias, no humorísticas, de aventura. O sea las hacía digamos, copiándolas. Practicando para mí, no para publicar porque yo era muy chico. Recién llegué a publicar historietas de grande, incluso cuando ya había pasado toda la etapa de trabajar en publicidad también.

-¿Cuándo empezaste a dibujar? ¿Hubo algún dibujante al que hayas tomado como modelo o referencia?
-Empecé a dibujar, te digo, creo que no dejé nunca de dibujar. Todos los pibes dibujan desde muy chicos, es lo primero que se hace antes que escribir o que cualquier otra cosa. Lo que pasa es que la mayoría después dejan de hacerlo porque, o no les gusta demasiado o no les interesa.
Yo dibujé o dibujo desde siempre, y después sí, cuando me interese más por la historieta había una serie de dibujantes que yo conocía mas que nada o solamente a través de las revistas que leía. Creo que el que más influyó en mí, fue un dibujante italiano que trabajó durante mucho tiempo en la Argentina, Hugo Pratt. Desde hace mucho tiempo él ha vuelto a vivir a Europa. Al dibujante que yo más le copié fue a él, a Hugo Pratt.

-En narrativa, ¿qué medios te influenciaron?
-Y, también, los que yo leí cuando era chico. Aparte de las historietas, que yo creo que son un punto de partida muy interesante para leer a esa edad, estaban también aquellos libros con novelas de aventura como “Robin Hood”, donde se publicaba el Príncipe Valiente, las de Salgari, Verne, Jack London y otros tantos. Por supuesto que después hubo muchísimas otras lecturas significativas, pero como cosa que yo recuerde de la infancia son los libros de la colección Robin Hood de Acme.

-¿Te resulta complicado el hecho de tener que crear un chiste diariamente para Clarín?
-Te diría que ya, a esta altura, no. Al principio me parecía bastante difícil, pero eso cambió cuando me acostumbré más que nada a trabajar con el diario. Es decir, ver lo que estaba pasando en el país y en el mundo y tomar de ahí los temas.
De esa forma es como que uno encuentra más motivos no de inspiración, porque eso es muy cercano a la leyenda de los dibujantes, pero sí obtenés muchos puntos sobre los cuales trabajar. Y, fundamentalmente, la temática sobre la cual hacer humor. O no.

Acceder a la categoría de “artista integral” en el ámbito del cómic no es fácil. El negro lo logró a fuerza de un estilo de dibujo reconocible y efectivo, que combinó además de buenas ideas, expresividad y simpleza. Su trabajo en el humor gráfico aprovechó al máximo nuestra particular coyuntura nacional. Y dentro de la historieta, sus principales armas fueron la parodia y el humor negro, pero lejos de quedar ceñido a los límites de esos géneros, amplió las convenciones que tan bien conocía para crear una voz propia, tan original como popular.
Aliado incondicional de la carcajada espontánea, pero también de la reflexión que hace pensar, Fontanarrosa se marchó hace once años, pero su trabajo sigue ahí, entre nosotros. Esperando una nueva lectura.

-¿Cómo nacieron Boggie el Aceitoso e Inodoro Pereyra?
-Eso fue en 1972. A fines de ese año yo estaba publicando en la revista cordobesa “Hortensia” chistes sueltos. Un día se me ocurrió mandar alguna historieta, pero sin intención de ser continuada. Fueron dos, ambas eran parodias de distintos temas que en esa época estaban muy de moda.
“Harry el sucio” era un personaje del cine norteamericano interpretado por Clint Eastwood. Entonces yo hice un personaje que se llamaba “Boggie el Aceitoso” basado en ese estereotipo. Después, era un momento donde también se escuchaba mucho la música folclórica. Y había hecho algo que se llamaba “Inodoro Pereyra”. Pero originalmente ninguno tenía la idea de continuar. Sin embargo, cuando los dos salieron publicados me pareció interesante seguir trabajando esos temas y los fui armando, digamos, sobre la marcha, sin mucha planificación.

-¿Cuándo surge el humor?
-Eso es muy difícil de explicar. Lo que pasa es que creo que cada humorista tiene algunos mecanismos para conseguir un chiste o una situación humorística, que no pasan de dos o tres en cada uno de nosotros. Vos los aplicás para todas las situaciones y las resolvés todas más o menos en forma parecida, pero de ahí a decir cuándo aparece el humor es bastante complicado. Porque también es cierto que se dan situaciones más propicias que otras. Cosas que pasan en el mundo, en el país o en la ciudad, que por ahí se prestan más para hacer chistes que otras.

-¿Tenés alguna rutina de trabajo?
-Si yo tengo una rutina. Trabajo habitualmente acá, en el estudio, desde las 10 de la mañana hasta las 13 del mediodía. Y después, por la tarde, desde las 14 hasta las 18 horas. Son horarios llegado el caso, bastantes flexibles, porque me los impongo yo mismo. Pero los cumplo, te diría que bastante rigurosamente.

-A grandes rasgos, ¿cómo ves el humor de los diarios argentinos?
-Hay una enorme variedad de humoristas y de humores. Pero te digo que, en líneas generales, Argentina desde hace mucho tiempo, pero mucho tiempo, tiene una gran tradición de humor y de sátira social, muy rica. Creo que en general, es de una alta capacitación y de una muy buena calidad.

-¿Qué humoristas gráficos nacionales te agradan?
-Te voy a decir más o menos los mismos nombres que daría cualquiera de nosotros. Quino, Caloi, Sendra, Daniel Paz, Rudy, Rep, etc.

-Bueno, muchas gracias.
-No, gracias a vos.

Mariano Sicart

Publicado en Revista LA PUERTA entre Julio y Agosto de 2008

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