Unida a ellos

“Me sentí unida a ellos. Teníamos en común la vulnerabilidad, la alegría, el miedo y tantas otras emociones”.Leyendo un texto, encontré estas palabras y calaron profundo en mí. Y entonces mis pensamientos se despliegan. Hace poco vimos en los medios el caso de un bebé abandonado al lado de un contenedor y mucha gente sin saber nada, desconociendo absolutamente la situación lo primero que hizo fue juzgar a la madre, algunos fueron lapidarios, crueles, despiadados. Sin saber nada del caso y sin molestarse por saber. Lo mismo ocurre con la despenalización del aborto, juzgan y juzgan sin saber, pretendiendo ser más dioses que el mismo dios en quien dicen creer y algo similar ocurre en muchas situaciones que involucran historias humanas. Sin embargo, muchos de ellos hacen muy poco por las personas que sufren y necesitan excepto “orar o rezar”. En lugar de entender o al menos tratar de entender que todos y todas tenemos una historia y que venimos de tormentas. Algunas tormentas pueden ser fuertes tempestades con vientos huracanados. Algunas dejan todo destruido a su paso. Los seres humanos tenemos una enorme capacidad de reconstrucción, de adaptación y supervivencia pero todo lo que nos sucede va dejando sus huellas en nosotros, nos va constituyendo y es así como vamos transitando nuestro camino por este mundo. Como podemos, no siempre como queremos. Batallando con la soledad, el dolor y los fantasmas de siempre. A veces sentimos que nos desmoronamos, nos descuartizamos y vamos perdiendo pedazos. Por fortuna y aunque no nos demos cuenta, aparecen otros que nos sostienen y nos ayudan a re-armarnos nuevamente. A ponernos de pie. Todos cometemos errores, todos olvidamos alguna vez, todos fallamos muchas veces. Y esto, precisamente esto, nos hace humanos. No todos tenemos las mismas oportunidades, no todos fuimos recibidos en este mundo, con amor. No todos conocimos las canciones de cuna, los cuentos en la noche ni los abrazos reparadores. Todos somos sobrevivientes, luchadores. Nadie puede juzgar a otro. Nadie tiene el derecho de condenar a otros. No podemos elegir por los demás. Elegir, dentro de lo que podemos y queremos, es un derecho. Compartimos miedos, soledades, alegrías, sueños. Compartimos la misma vulnerabilidad de ser humanos…

Maria Noel Vernizzi

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