Tan difuso

Miraba el sol, estaba ahí pero ya no me iluminaba… Todo se volvió borroso tras la vista de mis ojos en un mar de lágrimas. Cuánto más he de resistir? Cuánto más deberé sufrir bajo la mano pesada que no dejaba de azotarme? Otra vez rondaba en mi cabeza la misma pregunta… He de merecer ésto? Pero las respuestas eran infinitas, voces que no silenciaban en un murmullo que se tornaba en zumbido de mil abejas… Sentía mis pies agotados y mis rodillas lastimosas de tanto desplomarme en el suelo… Como alguien que implora misericordia. Pero de quién? Si allí estaba sola, eterna en una nebulosa sin forma, intangible. Confiaría en que algún día se extendería esa mano que necesitaba para salir? O simplemente me abandonaría a los pies del destino? No lo sé aún, quizás lo sepa mañana, quizás nunca.

Yanina Barzetti

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