El desafío de ser padres

“El AMOR en la infancia es de tanta importancia para la salud mental como lo son las vitaminas y proteínas para la salud física”.

John Bowlby.

Construir una relación saludable entre padres e hijos es la mejor “vacuna” para protegerlos de problemas emocionales.
De acuerdo al tipo de personalidad de los papás y al momento en que estén atravesando en su vida (problemas de pareja, problemas laborales, enfermedades, adicciones, duelos, buen momento personal, etc.) se vincularan de una determinada manera con su hijo; teniendo esto directa relación con el desarrollo psíquico del niño que está en pleno proceso de formación.
Te propongo hacer una analogía… vamos a pensar a los hijos como “arbolitos” en crecimiento y a los papás como “regaderas”.
En uno de los extremos tendremos las regaderas más distantes, que riegan poco: papas muy ocupados, que no están disponibles y en sintonía con las necesidades de su hijo. Árboles que crecen solos, como pueden, forzados a una independencia prematura. Se me viene a la mente la película “Matilda” con papás descuidados, desatentos, indiferentes que la dan en adopción a su maestra.
Por otro lado tenemos las regaderas que le tienen miedo a todo (el sol, la lluvia, el viento, las mariposas…el afuera visto como peligroso). Riegan mucho, sobreprotegen. Los árboles crecen débiles, muy dependientes, corren el riesgo de “ahogarse” por ser tan regados. La película “Los croods” lo refleja muy bien: el papá que prohíbe salir de la cueva.
Cualquiera de estos dos extremos va a traer consecuencias negativas. ¡No se trata simplemente de plantar el arbolito, hay que cuidarlo bien para que crezca saludable! : plantita bien regada…ni mucho ni poco. Es imprescindible para un desarrollo saludable que tengamos en cuenta:
– Buenos tratos: paciencia, comprensión, calidez.
– Responder correctamente a las necesidades de nuestros hijos.
– Funcionamiento cotidiano con rutinas y estructuras.
– Confiar en sus capacidades y alentarlos.
– Buena comunicación.
– Sanciones razonables y respetuosas.
– Atribución de roles y funciones claramente definidas y adecuadas.
– Respetar los procesos de autonomía del hijo.
– Conocimiento de los hijos y lugar trascendental en nuestras vidas.

De sus papás /cuidadores saca el niño la “información” para verse como persona y saber quién es. Las interrupciones y conflictos en estos vínculos pueden dar lugar a trastornos psicológicos.

Si los adultos podemos advertir dificultades en torno a la crianza y conductas disfuncionales en los niños y buscamos estrategias para cambiar / mejorar la relación con ellos, estos últimos pasan a tener una posibilidad enorme: un futuro mejor.

María Soledad Quaini.
Psicóloga – Mat. 6036.

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