La muerte de Esquilo

Esquilo conforma, junto con Sófocles y Eurípides, la gran tríada de dramaturgos atenienses en el siglo V a.C., y sus obras (como por ejemplo “Prometeo encadenado”) están consideradas con justicia como de las más grandes obras literarias de todos los tiempos.
Cuenta la leyenda que Esquilo falleció de una manera muy curiosa. Al parecer caminaba tranquilamente un día, cuando de pronto un águila dejó caer una tortuga sobre su cabeza, matándolo en el acto. Se sabe que las águilas muchas veces recurren a estrellar a las pobres tortugas para quebrarles la caparazón y devorar su interior, por lo que podría caber la posibilidad de que ciertamente algún águila con tales intenciones haya confundido calva del dramaturgo con una roca.
Tampoco hay certezas sobre la edad que tenía Esquilo en ese tiempo, aunque debió de haber fallecido anciano. Según la leyenda tenía la patriarcal edad de 95 años, aunque muchas veces se le estima menos (75 a 80 años).
Sin embargo, está bien comprobado que muchos grandes prohombres del mundo griego fallecieron a avanzadísimas edades. Se sabe que los “tres tenores” de la dramaturgia griega incluso se dieron el lujo de escribir obras hasta bien avanzada edad, en vez de babearse y balbucear incoherencias, una clara muestra de que la vida simple a veces sirve mucho más que el progreso tecnológico para nuestras vidas…
Federico Graciani

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