SOS LIBRE PERO VESTITE BIEN: Libertad de manual

“¿Cuál es? ¡Si el pelo no me modifica en nada! Yo laburo igual, tener pelo largo no limita mis capacidades, estudié y me perfeccioné pero acá solo miran la facha».
A la vuelta de la esquina un alma enojada que suspiraba con bronca, soltaba insultos al suelo quizás viniendo de una de las tan ansiadas entrevistas laborales o quizás quedándose con más tiempo libre que el necesario luego que el personal de los famosos recursos humanos comunicará que ya no era apto para un trabajo.
A esa alma llamémosla “puño cerrado”, intentando simular ese gesto embroncado, ese que se junta, se mezcla y se transforma cuando un abrazo amigo consuela con el tan usado “ya va a llegar locura, ya se va ir lo malo” y lo malo no se va, acá se queda lo malo.

Puño cerrado cuando te cantan la vieja canción que en la iglesia tal cual sos te van a aceptar pero querida no vayas con otra niña de la mano, eso es pecado; y nada de polleras cortas porque de esa manera al diablo estás invitando. Pero tranquila, muchacha, no es solo para vos porque muchacho y muchacho tampoco es aceptado. Aceptado. Aceptado. Para ser libre de alma busca en dios, pero como dijo alguna vez en alguna canción “dios está ocupado” por eso aguantá los tarros, sacá un número y esperá sentado.
Esperá sentado y con el puño cerrado, pero sin gorrita porque pareces de esas cositas que roban drogados, con los ojos abiertos como si estuvieran asustados, esos que dan asco, esos que cuando las señoras de bien los ven en sus ambientes en voz baja le dicen “villerito desubicado”.
Qué la gorrita, qué la pollerita o ese olor a pachuli rebajado pero, ¿qué es lo que te molesta? ¿Acaso mis altas llantas llenan de grasa su vereda? O quizás ser feliz con una planta resulte ser pecado…
Porque aquel que te roba no se parece a mi señor, señor no se parece a puño cerrado; el que te roba también usa altas llantas pero en su millonario vehículo rodado importado.

Qué bronca beber las cucharadas de algo impuesto en la supuesta libertad porque sabiendo que el medicamento es caduco -mejor dicho caducó hace años- no nos deja ganas de curarnos aunque socialmente esté recetado.
Banderas color pitufina confinan al peor arrabal endemoniado a aquellas mujeres que optan por poder decidir sobre su cuerpo defendiendo su postura con un fuerte color verde enarbolado, concentrado en un pequeño triángulo cada vez más grande y visibilizando que ya no se encuentran en la edad media y que el macho solo entre los animales es el aceptado.

Vos no sos persona, vos no estás aceptado si no seguís con los pasos marcados. Estudiar, trabajar, tener familia compuesta por mamá y papá y pagar el sueldo a los que manejan el Estado, tus representantes, porque ellos y ellas fueron elegidos y su sillón tiene que estar acolchonado. Ni se te ocurra agarrar la mochila y dejarte largo los pelos de las axilas y las piernas porque sos una señorita. Totalmente prohibido el olor a cerveza y cigarro, no sirve de nada conocer países si te vas pateando…
Para mí que estás asustado y vos aumentás mi bronca señora que se cambia de vereda cuando de frente me ves caminando. Asustado de este puño cerrado, esta alma con colores variados, porque Paula entendió que es Paula aunque por tener pene toda su vida fue señalada y Raúl junto con Leandro adoptaron a una criatura que hoy es un humano muy bien educado con amor y paciencia que se junta con Lucas que usa gorrita y sueña con ser artista y viajar por el mundo con María a su lado…

Entendimos que la ropa no hace a la persona y que hay personas con el horizonte muy cercano, que nuestro cuerpo es nuestro y que el relleno de los cigarros al igual que nuestros alimentos son estigmatizados, porque donde reina doña vaca, el vegano es condenado.
La libertad de tu manual ya la leímos y optamos por utilizar nuestro propio significado. Acá venimos nosotros/as/es/xs con el “puño cerrado” y a vos te da miedo porque no sabes si me preparo para tirar una piedra libertaria o un cogollazo voy picando.

Lucas Vallejos

Ilustración: Josue Marcos Belmonte

Spread the love
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *