Sofía.

¿Y como carajo te iba a soltar? Si te veía con esa mirada mezcla de miedo y bronca por haber vivido una infancia del orto. Cómo siempre, padre ausente y madre, bueno, haciendo lo que podía. Te estabas separando de tu primer intento de familia feliz, con un hijo de tres años y una carrera por la mitad. ¿Cómo carajo iba a soltarte? Esta bien, en ese momento todavía creía que podría hacer feliz a alguien y decididamente quería que fueses vos. Pasamos mil discusiones por los berretines de las redes sociales, no estábamos exentos de eso. Nunca podías ver lo hermosa que eras haciendo tus artesanías para ir a buscar el mango cuando no había para la olla. Agarrar la bici para ir a vender tus carteles de abierto y cerrado para los locales era lo mas cercano al amor que yo había vivido. Porque con eso 200 «P» habíamos rescatado para el fiambre, para la birra y para el recreo del flaco del otro día. O cuando volví pedaleando todo contento por haber vendido los porta macetas artesanales que me enseñaste hacer el día anterior. ¿Cómo carajo te iba soltar ? No podía. Y vino tu graduación, pegue laburo, podíamos irnos de vacaciones y hacernos cada uno su casita porque sabíamos que mucho no nos bancabamos y era mejor saber que cada uno tenía su lugar. Nunca pude hacerte entender que , vos eras libre de hablar con quién vos quisieses, pero que yo también lo podía hacer y ahí otra vez, los gritos , las peleas, los llantos en la madrugada, las puteadas por Whatsapp. Así fuimos intoxicandonos el alma y el corazón. Hoy paso la tormenta, yo todavía no borro tus fotos de Facebook, ni te bloqueé en Whatsapp. Porque soy cabeza dura y no quiero ser resentido con la única persona que me enseñó que por más que me quedé una infumable sensación de soledad, nunca voy a olvidarme que aprender a amar tu libertad, fue lo que más fuerte me hizo.

Suer Ton

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